Artículo sobre riesgos biológicos
Riesgo biológico, más allá de la salud ocupacional
Los factores de riesgo presentes en el lugar de trabajo son causa frecuente de morbilidad y mortalidad en la población. Según datos publicados por del Workplace Safety and Health Institute de Finlandia en el estudio Global estimates of occupational accidents and work-related illness 2017, se estima que durante el 2015 un total de 2,7 millones de personas en el mundo perdieron la vida a causa del trabajo. De estas muertes, cerca del 87 % provienen de enfermedades relacionadas con el trabajo, y el resto, un 13 %, son accidentes de trabajo.
En España, en 2018 se registraron 532.977 accidentes y 24.082 enfermedades profesionales con baja. Así, durante el año 2018, tan solo el 4% del total de casos de las incapacidades temporales derivadas del trabajo son atribuidas a las enfermedades profesionales, el resto, el 96 %, son accidentes laborales. Lo que contrasta con los datos publicados por el Workplace Safety and Health Institute de Finlandia
El infra-reconocimiento de accidentes laborales y en especial de las enfermedades profesionales responde a varios motivos como son, por un lado, una definición rígida de ambos términos en los artículos 156 y 157 del Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba la Ley General de Seguridad Social (BOE del 31), un sistema de notificación o diagnóstico que permite fugas, y un cuadro de enfermedades profesionales limitado que regula el Real Decreto 1299/2007, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de seguridad social y se establecen los criterios para su notificación y criterio (BOE del 16 de diciembre). También juegan un papel importante los intereses sociales y económicos de los agentes implicados (empleador, trabajador, mutuas de accidentes y seguridad social). Además, el origen multifactorial de muchas enfermedades, unido a numerosos factores de riesgo (estilo de vida, susceptibilidad individual, exposiciones ambientales o laborales), hacen que sea complicado establecer una relación directa y exclusiva con el trabajo.
Según los datos de la Organización Internacional del Trabajo, las causas más frecuentes de mortalidad en el ámbito laboral a nivel mundial son, por orden descendiente, las enfermedades cardiovascualres, las neoplasias malignas y las de origen respiratorio. Estas patologías podrían estar relacionadas con factores de riesgo de origen laboral como es el estrés y la exposición a contaminantes físicos, químicos y biológicos. En particular, muchas de las neoplasias malignas y enfermedades respiratorias podrían tener su origen en la exposición a agentes biológicos en el ámbito laboral.
En la exposición ocupacional a contaminantes biológicos se pueden dar dos situaciones diferenciadas:
- Cuando la infección ocurre por un accidente laboral, derivado de un hecho fortuito, por ejemplo, la mordedura o arañazo de un animal, el corte o pinchazo con un material contaminado. En este caso, la relación causa-efecto es estrecha y el accidente laboral es habitualmente declarado.
- Cuando la exposición tiene lugar en el ámbito de la higiene industrial y los efectos de la exposición (infección, cáncer o sensibilización) requieren un tiempo de latencia y no se manifiestan de forma inmediata. En casos limitados, las infecciones son calificadas como enfermedades profesionales al formar parte del cuadro de enfermedades de la normativa reguladora. No obstante, otras enfermedades infecciosas, las neoplasias malignas y los procesos alérgicos se escapan del sistema y no se reconocen como patologías ocupacionales.
En España, durante el 2018, de las 24.082 enfermedades profesionales notificadas, tan solo 869 tienen su origen en la exposición a agentes biológicos, la mayoría de ellas concentradas en el sector sanitario. Estos datos representan solo la punta del iceberg de un daño que queda diluido en múltiples afecciones comunes.
Los sectores más afectados por la exposición a agentes biológicos son:
- Agrario/ganadero: donde es frecuente el uso abusivo de antibióticos, el confinamiento masivo de animales en la ganadería intensiva y la exposición a desechos de origen animal. Factores que favorecen el consecuente desarrollo de microorganismos resistentes y la propagación del patógeno al ser humano (zoonosis).
- Sanitario: que incluye los propios trabajadores de la salud, pero también veterinarios o los trabajos desarrollados en laboratorios.
- Residuos: Los trabajadores de recogida de basura, de gestión de residuos, en especial los residuos orgánicos o de tratamiento de aguas pueden estar expuestos a bioserosoles, mezclas complejas de microorganismos y compuestos orgánicos que se transmiten por el aire, como endotoxinas, micotoxinas, compuestos orgánicos volátiles, etc.
- Otros: engloba a trabajadores que deben viajar a zonas endémicas de la enfermedad (pilotos, soldados, comerciales, investigadores, …)
Pero también es posible encontrar exposición a agentes biológicos en otras actividades laborales como son:
- La construcción, excavaciones, demolición, geología, botánica, o arqueología por el contacto con suelo o tierra que pueda estar contaminada.
- El mantenimiento o la limpieza en sistemas de climatización o ventilación contaminados.
- Las tareas de mantenimiento de la red de saneamiento público en el que existe la posibilidad de contacto con aguas contaminadas.
- Cuerpos de seguridad, bomberos, trabajadores de prisiones, centros de acogida, centros de tatuaje, funerarias, centros de estética, tintorerías, funerarias por contacto con personas enfermas o con fluidos biológicos contaminados.
- En alimentación o industria textil por contacto con material contaminado.
Una mención especial requiere la exposición a riesgos biológicos emergentes o re-emergentes que han surgido y pueden surgir en un futuro inmediato:
- La aparición de brotes epidémicos o pandémicos como la Gripe Aviar o el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS).
- El aumento de los “empleos verdes” relacionados con el manejo de desechos y el compostaje, tareas que están relacionadas con la exposición a alérgenos específicos y que puede resultar en una mayor prevalencia de la sensibilización a determinados subproductos de agentes biológicos.
- Enfermedades re-emergentes como la gripe, la fiebre Q o la tuberculosis.
- El cambio climático que se asocia con una propagación más amplia de algunas enfermedades y sus vectores (por ejemplo, mosquitos y garrapatas), especialmente en las profesiones ligadas al sector agrícola y ganadero.
- La aparición de superbacterias, por su resistencia a los antibióticos. La ganadería intensiva, que basa el engorde en alimentación medicalizada con antibióticos, y el uso indiscriminado de estos medicamentos en el tratamiento de enfermedades víricas colabora en el incremento de la aparición de resistencia a los antibióticos.
- La cría intensiva de animales y los cambios tecnológicos en la agricultura también expone a los trabajadores a polvo orgánico o bioaerosoles, una mezcla de polvo o aerosoles con microorganismos.
Por tanto, en al ámbito laboral existen múltiples situaciones en la que los trabajadores pueden estar expuestos a agentes biológicos.
La protección frente a estos riesgos viene regulada en el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo (BOE del 24). Tal y como se establece en esta la normativa, la identificación y la evaluación de los riesgos biológicos es la herramienta esencial y prioritaria para reducir o eliminar la exposición. En el caso de actividades en las que no hay intención deliberada de utilizar agentes biológicos, determinar su presencia y evaluar el riesgo es un proceso complejo. Resulta esencial obtener la mayor información posible sobre la exposición y la cadena de infección. Los métodos de prevención irán encaminados a romper la cadena de infección: evitar la presencia de reservorios, la dispersión del contaminante, el contacto con el trabajador mediante protección individual o colectiva, medidas de higiene o la vacunación eficiente.
A modo de conclusión, cabe indicar que las acciones encaminadas a prevenir la exposición a riesgos biológicos en el ámbito laboral tienen una repercusión positiva en los varios ámbitos:
- Por un lado, contribuyen a la reducción de las afecciones derivadas de la exposición a agentes biológicos (tanto enfermedades como accidentes) que actualmente se están notificando como laborales.
- Por otro lado, contribuyen a la reducción de las enfermedades que podrían tener su origen en la actividad laboral pero que se escapan del sistema de detección por la imposibilidad de establecer una relación de causa-efecto excluyente y determinante.
- Y, por último, tienen un impacto positivo sobre la salud pública. A diferencia de otros factores de riesgo, los agentes biológicos y sus subproductos no quedan contenidos en el lugar de trabajo, ya que el propio trabajador expuesto se convierte en un vector de transmisión o dispersión. En este sentido, el control de la exposición laboral a contaminantes biológicos, favorece la reducción de la transmisión de enfermedades infecciosas y minimiza la dispersión de productos alérgenos o tóxicos que pueden ocasionar sensibilizaciones o neoplasias malignas en el resto de la población.